31 de enero de 2012

Slim, Dresser, López Obrador.

Suelo tener el mal hábito de comprar revistas que luego ni leo. Ahí me veo de vez en cuando hojeándolas en algún Sanborns; después de revisar lo que hay, viene el maldito proceso de compra para llevarme 4 ó 5; por cierto, ¿por qué Sanborns no da facturas digitales? Aprovechando mi estadía en dicha tienda, a veces me como una tostada de pata o unos tecolotes, esos molletes que tienen chilaquiles. Otras veces simplemente me tomo un café americano. ¿Comprar películas en el sanborns? El otro día me encontré el documental Inside Job y mi ansia por verlo me doblegó para comprarlo, caro por supuesto.

El otro día salí del Sanborns y me dirigí a Mix up. Soy fanático de la serie How I met your mother, he comprado 2 temporadas en esa tienda, mi hermana me regaló otra que compró ahí mismo. ¿Algún CD? ¿Quién compra CDs todavía? Algún despistado cómo yo. ¿Nunca te has metido a ver series gratis por internet? No. ¿Eres consumista? Más o menos, no mucho.

Me dirijo una vez al mes a pagar los teléfonos de mi oficina. A Telmex claro. La última vez, ahí estaba yo en la fila para pagar, acordándome del libro “el país de uno” de Denise Dreser. Tengo 4 líneas telefónicas, en una pago infinitum y en otra pago una computadora que saqué a plazos. Qué güey verdad, de hecho escribo estas líneas en dicha computadora.
Eso sí, no tengo una cuenta en Inbursa. Menos mal.

Soy antiimperialista pero de vez en cuando (casi diario) disfruto de un café en el Starbucks. La última vez que estuve ahí (la penúltima más bien, ya que estas líneas las escribo desde el Starbucks que está en Calzada los Arcos, Qro.) mi blackberry dejó de funcionar. Se le fundió la pantalla. Ya había resistido más de 20 fuertes caídas. Era momento de refrendar mi pacto con el diablo. Saqué un Iphone por tan solo 1900 pesos firmando un plan a 24 meses, con Telcel obviamente. Estando frente a los papeles para firmar el nuevo plan, un diablo con la cara de Emilio Azcárraga se me apareció a un costado de mi oreja derecha, me susurraba que no firmara, que esperara hasta el 7 de Febrero para firmar (día en que se conocerá el fallo de la Comisión Federal de Competencia respecto a la fusión Televisa – Iusacell) curiosamente a un costado de mi oreja izquierda se me apareció un ángel con la cara de Denise Dresser que me decía lo mismo: no firmes. Me sacudí la cabeza para desaparecer a ambos y firmé para disfrutar de la maravillosa tecnología de Apple.

Salí del centro de atención a clientes de Telcel con mi juguete nuevo, acordándome nuevamente de “el país de uno”. Desde mi particular punto de vista, el libro me parece el diagnóstico más exacto de lo que le pasa a este país; de hecho creo que es más exacto que el diagnóstico que tiene López Obrador acerca de México. En el libro la doctora Dresser arremete fuertemente contra la clase política y empresarial. López Obrador, al igual que muchos personajes de la política son el blanco de sus críticas. Con respecto al peje, Dresser desea con extrema pasión que nunca logre ser presidente. Ya ni les cuento lo que piensa de Peña Nieto, de Fox, de Calderón, de Elba Esther, etc.

Percibo una contradicción en mi cabeza. Concibo que la doctora Dresser tiene razón en muchas cosas, hasta en la crítica que le hace a AMLO; sin embargo, no toma en cuenta que lo más cercano a una solución al México de privilegios, es sin duda el proyecto de López Obrador. Yo no tengo ningún conflicto en votar por él. De hecho creo, desde mi muy subjetiva visión del entorno, que AMLO es lo más congruente ante la realidad política y social de México.

Me gustaría escuchar en algún foro a Denisse Dresser. Si hubiera un breve espacio para una sesión de preguntas y respuestas, le preguntaría cual es la compañía celular que tiene contratada, esperaría que me dijera la que sea menos Telcel. Si así fuera, su dura crítica contra nuestra economía monopólica tendría extrema congruencia. Dresser es sin duda, una legítima incendiaria que quizá no encuentra una salida lógica a su visión de país; no comparto su idea de votar por nadie, ni de desconocer a la clase política en las urnas. Entiendo que la clase política es despreciable, pero no votar o votar en blanco perjudica a nuestra incipiente democracia. Lo que hay que encontrar es el mecanismo para exigirle a nuestra clase política. Cambiar al Estado desde un poder ciudadano. Utópico quizá, pero así lo creo.

Mientras esperamos el anuncio del fallo de CFC, percibo que las campañas siguen tibias, Josefina se posiciona dentro del panismo, EPN sigue de luna de miel acompañado de su hueco discurso y el peje sigue moderado. Azcárraga y Salinas Pliego ya no compiten ni en un América vs Morelia. Yo con mi plan de Telcel a 24 meses sigo admirando a la doctora Dresser y sigo pensando en votar por López Obrador.

24 de enero de 2012

Días de Campaña - EPN, la maestra, Maritza

Al día de hoy EPN va ganando la elección (al día de hoy nada más, quizá mañana esto pueda cambiar). EPN va ganando en posicionamiento, va ganando en votos, no en razones. Hay que reconocer que la maquinaria priista opera la logística de buena forma. Mujeres gritonas y jóvenes que se ponen un copete de plástico atiborran los lugares donde EPN se para. Jóvenes que debieran estar en un trabajo, o en una aula, esperan pacientes al candidato; son las 12 del día y el priismo queretano muestra el músculo que ha logrado el programa social del gobernador Calzada "soluciones"; se dejó venir la gente para ver a su candidato. No tienen idea de por qué están ahí, simplemente quieren la foto con Peña; llevan playeras rojas, su lunch bajo el brazo, llegan en camiones desde comunidades alejadas. Las jovencitas hablan de EPN y de Espinoza Paz; no saben quién es Elba Esther Gordillo ni mucho menos saben que EPN rompió la alianza con ella. El PRI hace de la democracia una verbena popular. Despierta la euforia, suficiente para ganar; la ignorancia es un terreno fértil para el peñanietismo.



La clase política priista no cambia. Todos esperan a la figura que regresará al PRI a los pinos o bien, que los hará llegar de diputados, o regidores quizá. Todos buscan la foto, sobre todo, los que aspiran a tener un puesto de elección popular. Todos van uniformados con corbata roja o con la tradicional guayabera que los distinguió en los años setentas; parece que los priistas tienen semanas practicando la sonrisa con la que recibirán al Gel Boy. Las fotos que se toman los actores políticos de Querétaro con EPN traen un mensaje, cada saludo y abrazo también. EPN es el encargado de ungir a una clase política ávida del elogio. Los priistas no cambian. Ahí están, disciplinados, diciendo "que bruto es este güey, pero será el que nos hará llegar”. El Priismo anda de fiesta, incapaces de definir que es la democracia pero eso sí, tienen bien memorizadas las encuestadoras que ponen a EPN como el próximo presidente de México.



Dentro del espectro político, no sé si Elba Esther le dio las gracias al PRI o EPN le dio las gracias a Elba Esther; quizá ambos nos hicieron creer que se divorciaron pero tal vez fortalecieron la alianza por debajo del agua. En términos de marketing político a nadie le conviene aliarse con EEG; sólo Cordero piensa que es positivo. Sólo algunos panistas están dispuestos a empinarse con tal de jalar a la maestra. Ojalá muchos panistas impongan la dignidad a una ruin alianza.



El ambiente político anda frío, más bien anda tibio. Acción Nacional no calienta a nadie con su proceso interno. Uno escucha hablar a Cordero o Creel defendiendo la “honorabilidad” de Vicente Fox y tal parece que operan para no ser presidentes. Josefina anda tranquila, con una ejemplar retórica de lo que Acción Nacional debió de hacer en 12 años de gobierno. Tal parece que ahora “ella si es la buena”, la que logrará democratizar a este país (Ajá).



Andrés Manuel sigue moderado. Jorge Castañeda anda querendón. La maestra quizá ande mentando madres y Felipe Calderón puede que ande medio crudo. Lo que sí, es que este país anda depresivo, los únicos que parecen tomar doble dosis de prozac son los priistas, que sin ningún argumento sostenible dicen que van a recuperar a México (Ajá). En lo que nos fletamos los discursos de todos, mejor me meto al facebook de la señora Maritza Díaz Hernández para ver como legítimamente arremete contra el padre de su hijo. Creo que es lo único que le pone sabor a esta campaña.

panorama

12 de enero de 2012

Isabel Miranda de Wallace, el experimento adecuado.

El twitter me da la noticia de que Isabel Miranda de Wallace es la próxima candidata de Acción Nacional a la jefatura de gobierno. Igualmente por twitter leo una serie de opiniones de unos que aprueban y otros que desaprueba dicha nominación. De entrada veo con buenos ojos la designación de la Maestra Isabel Miranda de Wallace. Igualmente veo que es un arma de doble filo. Sí la designación es un acto oportunista de Acción Nacional para ganar terreno en el Distrito Federal a costa de la mucha dignidad que tiene esta mujer, la candidatura resulta lamentable.


Si se entiende la designación de Isabel Miranda desde la perspectiva oportunista de una clase política acostumbrada a ver el poder como un botín, a la señora la están utilizando. Sí es así, Isabel Miranda de Wallace se tendrá que cuadrar a la insensatez de un instituto político que pretende postularla como carne de cañón para ganar espacios políticos. Es poco el margen de acción, y las ganas, que tienen las fuerzas políticas de transformar el entorno, eso está claro. Ella debe de entender que en el terreno de la política, el mecanismo es luchar por un botín. Nada tendría de parecida su legítima, valiente y digna lucha que hizo por hacer justicia por el asesinato de su hijo, comparándola con una lucha en el terreno político lleno de intereses nefastos, poca transparencia y corrupción al por mayor.


Entendiendo así su postulación, me gustaría ver de qué más está hecha la señora Isabel. Esta postulación podría resultar un experimento interesante por la inmensa necesidad de ciudadanizar de manera honesta la política. Si la señora Isabel Miranda quiere ser una verdadera transformadora del entorno tendría que empezar por desconocer los intereses de quienes quizá la estén impulsando. De entrada creo que esta mujer es honesta. No comparto su visión calderonista de únicamente luchar de manera frontal contra el crimen sin mejorar las condiciones de vida de la gente; sin embargo, creo que nada se le puede recriminar a una mujer que logró por sus agallas, por su pasión, por su propio ímpetu detener a los asesinos de su hijo.


Isabel Miranda debe de entender, y más cuando lo experimentó en carne propia, que en el terreno ciudadano se pueden hacer muchas más cosas. Ella exhibió la ineficacia de la clase política. Meterse al terreno de la política resultaría riesgoso, tengo mis dudas que tanto pudiera arrancar el problema de raíz de la corrupción en el aparato del estado. De entrada, creo que es una ciudadana con calidad moral para aspirar al poder; ella tiene que medir los riesgos, quizá estemos por ver lo mejor de esa valiente mujer. El experimento me resulta sumamente interesante.