12 de enero de 2012

Isabel Miranda de Wallace, el experimento adecuado.

El twitter me da la noticia de que Isabel Miranda de Wallace es la próxima candidata de Acción Nacional a la jefatura de gobierno. Igualmente por twitter leo una serie de opiniones de unos que aprueban y otros que desaprueba dicha nominación. De entrada veo con buenos ojos la designación de la Maestra Isabel Miranda de Wallace. Igualmente veo que es un arma de doble filo. Sí la designación es un acto oportunista de Acción Nacional para ganar terreno en el Distrito Federal a costa de la mucha dignidad que tiene esta mujer, la candidatura resulta lamentable.


Si se entiende la designación de Isabel Miranda desde la perspectiva oportunista de una clase política acostumbrada a ver el poder como un botín, a la señora la están utilizando. Sí es así, Isabel Miranda de Wallace se tendrá que cuadrar a la insensatez de un instituto político que pretende postularla como carne de cañón para ganar espacios políticos. Es poco el margen de acción, y las ganas, que tienen las fuerzas políticas de transformar el entorno, eso está claro. Ella debe de entender que en el terreno de la política, el mecanismo es luchar por un botín. Nada tendría de parecida su legítima, valiente y digna lucha que hizo por hacer justicia por el asesinato de su hijo, comparándola con una lucha en el terreno político lleno de intereses nefastos, poca transparencia y corrupción al por mayor.


Entendiendo así su postulación, me gustaría ver de qué más está hecha la señora Isabel. Esta postulación podría resultar un experimento interesante por la inmensa necesidad de ciudadanizar de manera honesta la política. Si la señora Isabel Miranda quiere ser una verdadera transformadora del entorno tendría que empezar por desconocer los intereses de quienes quizá la estén impulsando. De entrada creo que esta mujer es honesta. No comparto su visión calderonista de únicamente luchar de manera frontal contra el crimen sin mejorar las condiciones de vida de la gente; sin embargo, creo que nada se le puede recriminar a una mujer que logró por sus agallas, por su pasión, por su propio ímpetu detener a los asesinos de su hijo.


Isabel Miranda debe de entender, y más cuando lo experimentó en carne propia, que en el terreno ciudadano se pueden hacer muchas más cosas. Ella exhibió la ineficacia de la clase política. Meterse al terreno de la política resultaría riesgoso, tengo mis dudas que tanto pudiera arrancar el problema de raíz de la corrupción en el aparato del estado. De entrada, creo que es una ciudadana con calidad moral para aspirar al poder; ella tiene que medir los riesgos, quizá estemos por ver lo mejor de esa valiente mujer. El experimento me resulta sumamente interesante.

2 comentarios:

Carlos dijo...

Daniel, hacía rato que no te comentaba una entrada. Prometo regresar a la lectura puntual de este blog. Creo que ignoras el caso de Christian Samperio Quintanar, profesor adjunto en la UNAM, quien denunció a la CNDH a policías federales y agentes de la PGR por haber entrado violentamente y sin orden judicial a su casa, buscando pistas sobre un secuestro. A que no adivinas quién iba al mando de la operación... Isabel Miranda de Wallace. Esta señora tendrá poder, pero no dignidad.

MONICA FRANCOLI dijo...

Si parece experimiento pero de drácula http://sdpnoticias.com/nota/339774/Proceso_reitera_que_Isabel_Miranda_de_Wallace_si_estuvo_presa