11 de mayo de 2012

El bulto y el neo priísmo

A 12 años de la alternancia democrática, me siento como Lauro, personaje protagónico de la película “El bulto” dirigida por Gabriel Retes Mello. Recordarán esta película, donde la trama se desarrolla a inicios de los noventas. Lauro queda  en estado de coma tras cubrir como periodista “el halconazo” de 1971 y despierta 20 años después. Al despertar del coma tiene todavía un ímpetu revolucionario, mismo que tenía cuando fue golpeado en aquel suceso que marcaría el gobierno de Luis Echeverría; al momento de despertar se encuentra un priísmo neoliberal y el mito del México primermundista impulsado por Salinas.

Tratando de digerir los cambios que pasaron en 20 años, Lauro se da cuenta que todos sus amigos revolucionarios ya trabajaban en la burocracia priísta, el sistema los había absorbido; 20 años después sus amigos tenían una concepción muy diferente del PRI y de la realidad del sistema político mexicano a la que tenían en 1971 ¿Qué había pasado con sus compañeros de lucha? ¿Cómo fue que cambiaron y cómo podían decir que Salinas sería el mejor presidente de México de toda la historia?

Algo parecido encuentro en la época actual en la percepción política de muchos a 12 años de la alternancia democrática. Escucho a gente que votará por el PRI el próximo 1 de julio cuando en el 2000 dieron un voto para acabar con la corrupción de décadas emanada del revolucionario institucional. Lo que me resulta interesante es escuchar por parte de estas personas, es el argumento de que con el PRI estábamos mejor. En verdad no encuentro en que parte de la historia contemporánea de México podríamos decir que con el PRI estábamos mejor. No pretendo hacer una defensa del régimen actual, por supuesto que no; muy al contrario, percibo formas idénticas entre el régimen priísta que nos gobernó por 70 años y el régimen que encabezó Acción Nacional por los últimos 12 años.

El posible regreso del PRI, que a estas alturas de las campañas presidenciales no lo visualizo como un mero trámite, sería un fracaso de toda la ciudadanía ante la decepción de la alternancia democrática; si tan decepcionados estamos por la lamentable situación del país y porque en 12 años no fuimos capaces de poner las bases para mejorar a México, deberíamos intentar otro camino, no regresar al PRI a Los pinos. Votar por el PRI es conformarnos o tal vez dar un paso atrás, significa resignarnos a no cambiar. Vicente Fox y Felipe Calderón son los grandes artífices de este fracaso; Fox, con legitimidad de sobra, pudo haber desmantelado las estructuras más corruptas del antiguo régimen; sin embargo, prefirió la complicidad, prefirió funcionar bajo la misma estructura y convertirse en una extensión del priísmo que dejó Ernesto Zedillo.

Por eso concibo que es necesario darle una oportunidad a la izquierda para gobernar, no es ni la panacea ni la solución a los grandes problemas que tiene México, pero si es intentar un camino diferente sustentado en que el proyecto que encabeza Andrés Manuel López Obrador es el que tiene el diagnóstico más exacto de lo que le pasa a este país. Me resulta muy necesario analizar el contexto político, económico y social de México para elegir al próximo presidente. He repetido mucho últimamente que el contexto es más importante que las mismas propuestas, ya que los 4 candidatos a la presidencia de la república nos pintan un México maravilloso y lo hacen de manera mercadológica, basados en puras estrategias publicitarias; las ideas se han banalizado, por eso para elegir al próximo presidente es necesario apagar la televisión, informarnos de forma verdadera y hacer una reflexión profunda de que es lo que le conviene a México.

La televisión debe sucumbir en esta elección ante el poder ciudadano que se manifiesta en internet. La redes sociales han tomado un poder protagónico, imponer la opinión pública generada en internet por encima de los intereses televisivos, debe ser la gran victoria de este proceso electoral; es claro, es evidente y hasta cínico, la forma como la televisión ha sido un freno para la democratización del país. El negocio televisivo tiene un candidato y ese es Peña Nieto, si el priísta llega a la presidencia defenderá los intereses del duopolio y mantendrá sus privilegios que hasta el momento han sido intocables, apostarle a Peña Nieto representa seguir simulando la democracia, a costa de la ya visible debilidad del estado. El cambio verdadero va más allá de que gane la izquierda, el cambio verdadero es imponer los intereses de todos a los intereses de unos cuantos. La próxima elección sigue en juego, apaguemos la televisión para reivindicar nuestra inteligencia y sobretodo, reivindicar nuestra dignidad como nación.



La ignorancia como botín

En días pasados leí una columna en adnpolitico.com.mx del politólogo José Merino donde narra una conversación con un amigo. En dicha conversación el amigo de Merino explica por qué va a votar por Peña Nieto. Al leer la crónica de dicha conversación, encuentro los mismos argumentos que he llegado a escuchar en otras personas: con el PRI no estábamos tan mal. Me topo todos los días con las tres caras de este proceso electoral, los que van por Peña, los que van por Josefina y los que van por AMLO. Todos tenemos visiones extremadamente subjetivas de las cosas que le pasan a este país, pero entre la subjetividad debería caber un poquito de lógica.

José Merino cuenta que su amigo votará por el PRI más que por Peña, Peña es lo de menos; el PRI puede poner a cualquiera, de hecho dice que Peña hasta estorba, lo que importa es que regrese el PRI porque con el PRI estábamos mejor.

Así, como la opinión del amigo de Merino, me encuentro todos los días con gente que piensa votar por el PRI, escucho todas las opiniones posibles, me encuentro todo tipo de visión, de análisis, de por qué votar por EPN, JVM ó AMLO. Con decirles que en diciembre platiqué con una persona que hoy trabaja en la campaña de EPN y que en aquel mes me dijo que era una vergüenza que Peña Nieto llegara a ser presidente, este comentario se debió a que en la feria del libro de Guadalajara EPN no supo decir tres libros que hayan marcado su vida. Hace un mes me topé con esa persona y me dijo que trabajaría de tiempo completo en la campaña de EPN, había dejado su chamba en gobierno para sumarse, le dije que si recordaba lo que me había dicho meses antes y sólo se rió, dijo que ya pensaba diferente.

Analizo la campaña de Enrique Peña Nieto, una campaña sustentada en el spot, en el marketing, en la saturación de anuncios espectaculares, en la maquinaria mediática, en la guerra de las encuestas, en ir con las personas menos informadas que con una camisa, un suvenir, un discursos demagogo se convencen fácilmente de apoyar a EPN. Los priistas conocen su mercado, van por los menos informados y esos son mayoría; señoras que posan en un cartón simulando una televisión a lado de Peña y de la gaviota para tomarse fotos, jóvenes que se ponen un copete de plástico, las muchas que argumentan que es guapo y que quieren al bombón en su colchón, todos ellos víctimas de la demagogia.

La campaña de Enrique Peña Nieto esta hueca de ideas, no quiso ir al debate con Carmen Aristegui argumentando que irá a los dos debates del IFE, que más que debates son una especie de pasarela para hablar en bloques de dos minutos sin confrontar ideas. A Peña Nieto se le cuida exageradamente por parte de sus asesores conociendo las limitaciones de su candidato, ante todo ésto, lo grave no es que Peña pueda ser el presidente sino que hay muchas personas que piensen votar por él sin la mínima capacidad del entorno político y social que vive México.

Me causa asombro escuchar a priístas, miembros del partido, no ciudadanos que simpatizan con el PRI, decir que Peña es un títere, que lo pendejean, que dicen que detrás está Salinas, que él es la cara pero que otros gobernarán, no te hablan de la economía, no te hablan de la inseguridad, no te dicen una propuesta concreta para solucionar los problemas de México, es el mismo PRI que se fue y que pretende regresar pero ahora legitimado por los votos de las mayorías.

El peñanietismo prácticamente administra su ventaja, la aparente ventaja que tienen sobre el segundo lugar. Josefina piensa más en comenzar a negociar con el priista ante su eminente derrota, la negación de ir al debate con Aristegui pudo haber beneficiado la endeble campaña de Josefina, prefirió seguir con la dolencia en lugar de tomarse vitaminas, el PAN concluirá con broche de oro su lamentable gestión entregando las ruina de país que dejó a quién hace 12 años logró vencer por medio de la esperanza de la gente, esperanza que fue traicionada con la corrupción y frivolidad de un sistema que siguió siendo el mismo.

El regreso del PRI a Los Pinos se entiende como la incapacidad de un pueblo para analizar su entorno, un desconocimiento total de la historia contemporánea de México; se entiende como la resignación a seguir igual, el regreso del PRI es la capitalización de la ignorancia de un pueblo en beneficio de un grupo de poder. El PRI no trae consigo un cambio, trae el perfeccionamiento de las prácticas más corruptas de antaño; su regreso es la combinación de la ignorancia, del conformismo, de la apatía de millones con el cinismo de unos cuantos. La prueba del ácido a nuestra dignidad será el 1 de Julio, pasémosla con inteligencia, con mucho amor a la patria.


7 de mayo de 2012

El contexto, la retórica, las propuestas.

Muchos mexicanos hacemos el esfuerzo por politizarnos, por tratar de crear un criterio, por generar un juicio para elegir al candidato que más nos convenga y sea congruente con nuestra realidad. El ciudadano común, el que todos los días hace un esfuerzo por mejorar su posición, que trabaja, que estudia o que otras veces padece el desempleo o no puede entrar a una universidad a estudiar, busca sus propios fundamentos políticos para elegir una opción que sea congruente y apegada a la realidad que vive.

Todas las concepciones políticas resultan ser extremadamente subjetivas. En el debate diario que muchos llevamos en la casa, en el trabajo, en el taxi, en las redes sociales, planteamos nuestra forma de ver el mundo, de concebir la vida, y buscamos influir o persuadir en los demás, más ésto no quiere decir que seamos dueños de la verdad, es más, muchas veces hacemos juicios erróneos. Me resulta necesario interesarnos por la política, por poco que nos interese la situación política, llegará el momento que tengamos que involucrarnos en decisiones públicas que pudieran parecer insignificantes como el hecho de votar. Escribió Platón que el precio de desentenderse de la política, es el ser gobernado por los hombres peores. Detalles tan insignificantes como el hecho de que las televisoras no hayan dado una prioridad tan necesaria a la transmisión del debate en todos sus espacios, explica el grado de democracia que tenemos.

La política actual en México y en todo el mundo, se ha profesionalizado por las estrategias de mercadotecnia e imagen y esto tiene riesgos altísimos; llegar a millones de personas con el poder de la televisión resulta un fácil esfuerzo pero a la vez se generan propuestas sin sustento donde la base del discurso es la retórica, a partir de ahí perdemos la noción del contexto; sin mayor análisis y al ver que los candidatos usan en sus spots niños, ancianos y mujeres a las cuales abrazan; que usan música de fondo con un toque de sentimentalismo, imágenes bien diseñadas que algo nos inspiran, creamos un vínculo que nos identifique con un candidato, una idea, o un partido político pero sin la capacidad de decir el por qué elegimos esa opción.

Tengo tiempo diciendo que las propuestas en las campañas políticas no son lo más importante y menos en la situación política, social y económica que se encuentra México. Escuchando a cada uno de los candidatos y generando un criterio para definir un voto por medio de los spots publicitarios, nos resultaría extremadamente fácil elegir a cualquiera de ellos ya que todos prometen cosas maravillosas para México, la retórica es el sustento de las campañas actuales, en ese sentido todos los candidatos usan imágenes y mensajes bien producidos pero que nada nos aportan.

La democracia es tan endeble, que no procura un esfuerzo mayor de análisis por parte de los ciudadanos, terminamos siendo un pueblo sometido por su gobierno, en lugar de hacer que el gobierno obedezca a su pueblo,  idea central de la democracia verdadera. Por lo mismo me resulta importantísimo analizar el contexto mucho más allá de las propuestas.

En el debate del pasado 6 de mayo muchos quedaron sorprendidos por la actuación de Quadri; el candidato del PANAL cumplirá con su objetivo de mantener su 2% de votos necesario para conservar su registro. Buenas propuestas en un contexto donde la protagonista de esa historia es Elba Esther Gordillo, donde el contexto nos exige frenar los intereses sindicalistas mas ruines. Ese ejemplo me resulta claro para analizar la importancia de las propuestas y el contexto. De igual manera me resulta necesario recordar a Fox y su depuración de la vida pública de México y su crecimiento del 7% anual de la economía; igualmente recuerdo a Calderón siendo el presidente del empleo y más recuerdo “el peligro para México” en medio de 60 mil muertos por la estrategia de seguridad que comenzó en diciembre de 2006. Así pudiéramos echarnos un clavado en la historia de México para analizar el uso de la retórica y la forma como la clase política ha sometido por décadas a todo el pueblo.

Por eso me resulta intrascendente el debate donde en términos generales, nadie dijo algo nuevo que no supiéramos. Yo analizo el contexto, contexto significa el conjunto de circunstancias que rodean o condicionan un hecho; tendríamos que analizar dónde estamos parados y ver quién tiene el diagnóstico más exacto de lo que le pasa a este país más que analizar sus maravillosas propuestas. Es obligatorio generar un concepto de democracia que sea tangible y real,  que se comprenda por toda la sociedad y éste no se va a generar en medio de intereses creados, noticieros de televisión y marketing electoral. Elegir y pensar el futuro de México, requiere de mayores esfuerzos.