30 de junio de 2012

Tantos años con López Obrador.

30 de Junio de 2012. Aquí estoy afinando detalles para el cuidado de casillas el día de mañana. Igual que en 2006, seré representante general por parte del PT; a diferencia de hace 6 años, la organización es mucho mayor, AMLO le apostó a esto, a organizar a la gente y los resultados son muy positivos. Hay un ejército de ciudadanos de manera partidista o de manera propia, participando en la realización de esta elección. El IFE tiene que dar certeza, siendo un arbitro imparcial.

A un día de la contienda me invade la nostalgia. ¿Qué de nostálgico tendría la víspera de la elección? Son muchos sentimientos los que me generan el día de mañana; primeramente, durante toda esta intensa contienda de meses, ante las noticias, los debates, el incidente en la ibero, siempre me preguntaba ¿Qué estaría diciendo mi papá? Mi principal interlocutor en las discusiones familiares de política. Mi papá murió cuando México estaba en pleno conflicto electoral del 2006, estos recuerdos me generan nostalgia.

Tengo un pensamiento político bien definido gracias a mi papá. Me causa nostalgia recordar sus andanzas políticas, su idealismo, su sarcasmo, su apasionamiento y su buena fe ante todo. Soy un animal político formado desde la perspectiva conservadora del contador Muñoz, donde mi uso de razón coincidió con la historia fatídica de 1994 para yo hacerme de un pensamiento sumanente liberal; eso, en gran medida, se lo debo a mi papá.

Recuerdo una conversación que me marcó a escasos días de haber comenzado el año de 1994. Mi papá me explicó lo que pasaba en Chiapas, me explicó la farsa salinistas de tratar de meter a México en el primer mundo y justificaba, siendo un hombre con un pensamiento conservador, la actuación del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional. Aunado a eso, mi papá pensaba que Cárdenas era la mejor opción para gobernar al país después de haber fracturado al sistema político mexicano en 1988. Mi papá identificado con la doctrina de Acción Nacional, había percibido desde mucho tiempo atrás el abandono de esa doctrina por parte de sus líderes. Mi papá era un hombre conservador identificado con muchas de las justas casusas de la izquierda. Para que ubiquen qué tan conservador era mi padre, él se inició en la política haciendo protestas contra la legalización del aborto.

Mi papá le daba la vuelta a las ideologías, concebía la honestidad y la buena fe como elemento sustancial de su participación política; eso, y el momento histórico de 1994 me permitieron identificarme con la izquierda desde ese momento. Mi papá nos educó con la intención de cambiar el mundo. A partir de esos años hubo una constante politización familiar y en el transcurso de los años y de las discusiones diarias, de la participación política y los fracasos electorales de la izquierda, iba surgiendo la imagen de un luchador social en el sureste mexicano. La imagen de López Obrador se construía a base de noticas aisladas y luchas importantes en Tabasco.

Ahí estaba la imagen en la portada de la revista Proceso, del “revoltoso” a quien todavía no se le conocía como “el peje”; ahí salía en dicha portada, descalabrado en una de sus luchas. AMLO se comenzaba a posicionar de manera importante, vinieron años trascendentales para México. En 1997 la izquierda gana la primera elección en el DF para elegir al jefe de gobierno. Posteriormente viene el año 2000 y la fallida transición democrática y a la vez, López Obrador gana la jefatura de gobierno para convertirse en un líder natural en la izquierda mexicana. Temas todos importantes en las discusiones familiares.

Hago cuentas y tengo desde mi adolescencia siguiendo la carrera política de López Obrador. Siempre me fascinó esa capacidad de AMLO para salir a flote en sus peores momentos. Hoy mismo, a un día de la elección y en su segundo intento de llegar a la presidencia cuando meses antes lo considerábamos que estaba electoralmente acabado, está otra vez con serias posibilidades de llegar a ganar nuevamente si los factores se conjugan de la mejor manera, cosa que se ha venido dando desde el fatídico 11 de mayo de Peña Nieto, donde los jóvenes de la Ibero despertaron y ocasionaron el movimiento #yosoy132 que ha puesto contra las cuerdas al sistema político mexicano.

Aquí estoy nuevamente, al igual que en el 2006 en el día “antes de”, sin un optimismo desbordado del cual pecamos 6 años antes, pero con la esperanza de que se pueda dar el tan ansiado cambio en las estructuras políticas de México. Mañana se conjugará de manera muy positiva la participación de millones que han hecho junto con AMLO este movimiento. Me siento orgulloso de ser uno entre esos millones que hemos construido en gran medida el papel de AMLO en la historia. Recuerdo ese viaje que hice solo en la madrugada del 7 de abril de 2005 a la Ciudad de México para estar en el zócalo antes de que AMLO fuera al congreso para ser desaforado. He escuchado muchísimas veces desde la plaza pública las razones que da AMLO para intentar un nuevo proyecto económico y político.

A lo largo de estos años también he tenido decepciones de López Obrador. Identifiqué errores garrafales en su estrategia, en cierto momento vi que la brújula del movimiento se había perdido por completo. De hecho en el proceso interno del PRD opté por Marcelo Ebrard como la mejor opción para conducir los destinos electorales de la izquierda. Cuando me enteré de que AMLO fue el candidato elegido en el proceso interno, debo reconocer que sentí una profundo alegría, a pesar de que apoyaba a Marcelo, me sentí como irlandés en la película de corazón valiente, que cuando van a pelear con los escoceses se frenan, se identifican y se abrazan para después pelear contra los ingleses. AMLO era el candidato y había que apoyarlo nuevamente. AMLO tenía el diagnóstico y tenía el proyecto.

Son demasiados años de seguir la carrera política del tabasqueño, AMLO ya se ganó la historia, porque la historia no es de los canallas. La historia la gana quien es fiel a sus convicciones y AMLO ha pecado de eso. Su legítima terquedad por transformar a México y su capacidad de sobrevivir a la maquinaria mediática lo hacen un personaje trascendental de la historia contemporánea, el lopezobradorismo es tan trascendental ante la circunstancia política, social y económica de México, que lo de mañana (la elección) es un trámite del cual esperamos salir victoriosos. Alguien que ha luchado tanto por la justicia merece la oportunidad de dirigir los rumbos de la nación. El dilema no debería ser tan complejo, estamos ante el retroceso, la continuidad o el cambio. Sin tintes ideológicos, es momento de darle una oportunidad a la izquierda mexicana, tan sólo una oportunidad de concebir un mejor país, mañana tenemos esa oportunidad de darle buena cara a la historia, para que por primera vez no se la lleven los canallas. Viva la dignidad, viva AMLO.





1 comentario:

Zarawitta dijo...

Compartiendo nostalgias y esperanzas a 9 mil kilómetros de distancia.

Abrazos,