4 de julio de 2012

Cómo entender la palabra fraude...

Es entendible esta guerra de visiones muy particulares que tenemos muchos dentro de las redes sociales respecto a lo acontecido en las pasadas elecciones. Las formas de nuestra democracia están por debajo de lo que podríamos considerar “rudimentarias”, nos enfrascamos en confrontar la visión de los vencidos y de los vencedores; como ciudadanos hacemos propias las victorias y las derrotas, lo vemos todos los días en la red social, en las discusiones de sobremesas. La política es intensa, es apasionante.

La visión política del “vencedor” (en esta ocasión entrecomillo por circunstancias que en breve explicaré) trata de aniquilar por completo la visión de los “vencidos”; es decir, se busca el sometimiento de los muchos que optamos por la visión “perdedora” en la medida de que se impuso la opción de la mayoría; el sometimiento que pretenden los que salieron victoriosos lo manifiestan también no solo por el hecho de que más gente votó por su candidato sino que se cree que son mayoría porque tienen el monopolio de la verdad; eso crea aún mayor arrogancia al manifestar su corta visión.

¿Quiénes dicen que tienen la verdad en un proceso tan amañado como el que acabamos de vivir? Es al dar respuesta a esta pregunta lo que podemos entender por fraude. La democracia mexicana dio, una vez más, un ejemplo de ser un proceso dirigido a mantener el status quo en beneficio de la oligarquía, es más, me resulta inútil la estrategia de la izquierda por tratar de abrir los paquetes electorales aún cuando lo permita la ley; creo que vamos a encontrar lo mismo que ya se manifestó en las actas y esto no quiere decir que no hubo un fraude electoral, claro que lo hubo, tan calculado y maquilado que desde que comenzó esta operación, vimos el impulso de la maquinaria mediática por imponer a Peña.

Televisa, las encuestadoras y la maquinaria de compra de voto son, en toda la extensión de la palabra, un fraude. El gran problema de nuestra democracia son sus instituciones; es más, las palabras de López Obrador de “al diablo con las instituciones ” hoy tendrían mayor legitimidad que en cuando se dijeron en el proceso anterior. A 6 años del 2006, a 6 años de aquel fraude electoral, que ahí sí se materializó en votos, los actores políticos no hicieron nada por fortalecer a la democracia, muy al contrario, la volvieron a dejar al servicio de un minúsculo grupo de poder que por medio de Peña, defenderán sus intereses.

El apoyo de Televisa a Peña Nieto fue siempre descarado; la manipulación mediática con las encuestas fue un factor determinante, tiene un impacto trascendental el que te digan que Peña Nieto va a ganar por 17 puntos de diferencia como lo vino haciendo todos los días la encuesta GEO ISA de milenio y muchas otras. Todo esto fue maquilado por el sistema, más la lamentable compra de votos. Las fotografías de la gente pagando con las tarjetas en las tiendas de soriana que les dieron por su voto, es una imagen que nos dicen el nivel en que está nuestra democracia: nula, inexistente, simulada. Si a pesar de todo esto se considera que no hubo un fraude y que en la lógica de los resultados el PRI diga que el proceso fue impecable, estamos jodidos como nación.

Con este proceso electoral México pierde. Reconozco el valor y el ímpetu de los jóvenes del #yosoy132 que han tratado de cambiar el panorama; sin embargo, si no toman acciones más radicales los veremos el 1 de diciembre a fuera del congreso protestando cuando Peña adentro esté tomando protesta, y una vez más no volverá a pasar nada. Una vez más parece que México no cambiará en sus estructuras políticas, la gran interrogante es qué hacer ante peña impuesto como presidente, más allá de salir a las calles a marchar. Hemos agotado muchas opciones, no veo quien pueda encabezar un cambio radical ante la infamia que representa este sistema, la vía electoral la hemos agotado.

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