3 de septiembre de 2013

Quién manda aquí...





Un gran amigo me dijo hoy, que viendo videos en Youtube de Carlos Salinas, es exactamente lo mismo a lo que se está viviendo con Peña Nieto. Yo tenía 8 años de edad cuando Salinas fue presidente y 14 cuando explotó la burbuja en diciembre de 1994. No es difícil armar la historia contemporánea de México. Si bien podemos encontrar similitudes entre el salinismo que llevó a este país al abismo económico y el actual régimen priistas: entiéndase un mismo modelo económico, similitudes mediáticas como las detenciones de Joaquín Hernández Galicia “La Quina” y la de Elba Esther Gordillo, política privatizadora, optimismo desbordado en torno al modelo y un fervor reformista en ambos periodos; a pesar de esas significativas similitudes encuentro una sustancial diferencia que me hace pensar en la vulnerabilidad del actual régimen: la encarnación del sistema actual no es Enrique Peña Nieto, a diferencia de que Carlos Salinas de Gortari sí fue el amo y señor en los seis años en los que gobernó; así lo analizo. 

Salinas fue el poder, el mandamás, fue el artífice de un modelo sumamente atractivo, el constructor del sueño mexicano, todo una falacia, un espejismo, un cuento de hadas construido en las ruinas de un sistema político, como sea, el gobierno no era acéfalo. El gran fallo del proyecto salinista fue, no tener la capacidad de moldear el sistema para prolongar su poder; el sistema empodera a quien ocupa la silla: un supuesto títere como Ernesto Zedillo, de pronto se creyó presidente y desconoció al salinismo. Aquí está la gravedad en el actual régimen. El sistema hoy no va dar oportunidad para que Peña Nieto se empodere como lo hizo Zedillo desde 1995 hasta final de su mandato. El sistema es tan perverso que hay alguien que mueve los hilos y hoy desconocemos si es Salinas, el poder económico, los Estados Unidos; llamémosle la mano invisible; pero lo que es claro, es que la figura de Enrique Peña Nieto es una perfecta impostura para que México termine de ser desmantelado. El sistema se perfeccionó porque acotó el poder de quien lo ostenta, y no precisamente por ser un país democrático, todo lo contrario, el funcionamiento actual obedece a una maquinaria por arriba del poder político que pretende la entrega de todo los recursos que le quedan al país…. Si EPN les dejara de servir (entiéndase el caso de no lograr la tan ansiada Reforma Energética o perder de forma absoluta el control del crimen organizado) y teniendo tan poco poder, esa máquina cortaría los hilos de la marioneta para imponer a otro, llámese ejército, invasión del exterior, algo, alguien…. Sólo hay que entender que en México manda alguien que no es el actual régimen representado en Peña Nieto. Eso es lo más grave, somos la representación de una colonia postmoderna.

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