31 de diciembre de 2013

Marcos y el EZLN 20 años después...



Marcos fue un personaje de ficción hecho realidad. Un Batman a la mexicana. Un Robin Hood moderno. Yo tenía 13 años cuando el EZLN irrumpió en la escena nacional declarándole la guerra al gobierno de Carlos Salinas; apareció cuando México se convertía en la nación wannabe primermundista bajo los dictados de Washington y su entrada en el Tratado de Libre Comercio. 

Marcos ganó una guerra a base de plumazos; entendamos por “ganar una guerra”, el hecho de que por medio de comunicados, hizo voltear los ojos del mundo hacia Chiapas. Marcos ganó la guerra al internacionalizar el movimiento Zapatista. Ganó la guerra como modelo alternativo ante el neoliberalismo despiadado. Marcos ganó la guerra al cautivar a los intelectuales del mundo que después legitimaron su movimiento; muchos viajaban a la selva chiapaneca para un encuentro con el líder guerrillero.  


A Marcos hay que entenderlo como un personaje de claroscuros; a veces, un radical intransigente. Basta recordar su patética aparición en 2006  y sus prosas antiobradoristas. Pero también hay que entenderlo bajo una realidad aparte, en un mundo paralelo organizado bajo las Juntas del Buen Gobierno y los Caracoles. El zapatismo puede parecernos desfasado, pero 20 años después, ante la realidad política mexicana donde los Peña, los Beltrones, los Chuayffet nos gobiernan, el zapatismo sigue estando vigente . Hoy, 20 años después de la aparición del zapatismo en México, me parece atractivo y legítimo cobijarnos con la bandera de la rebeldía.